Ahora acá, esperando el cliente,
escribo hasta borrarme las huellas digitales.
Suenan músicas, suena mi cabeza,
A veces es difícil matar el tiempo.
Se van sumando los minutos…
Esperando paciente mente.
Me parece que me voy a preparar un café.
El café quedó olvidado, y lo tuve que tomar tibio, igualo estuvo bueno.
Recien acomodé un poco las sillas del sector Ciber.
Escuchando la radio el tiempo pasa como una aplanadora que me va aplastando bien de a poco.
Llegó el Profe Amigo Fabián, le dejo una máquina del Ciber.
Y ahora que no hay inspiración voy a escribir un poco de corrido que significa no abandonar el teclado hasta quemar las teclas.
6 y 22, llegamos al fin de la jornada.
Y pasa el tiempo pa-sa-el-t-i-e-m-p-o.
Y recien parece que entró un cliente
jueves, 10 de junio de 2010
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